El alquiler medio nacional se coloca en 1.208 euros mensuales , mientras que un 30% de los asalariados no alcanza los 1.230 euros. Los españoles son los miembros de la OCDE que más dinero de sus ingresos destinan al pago de un alquiler o una hipoteca.

Jóvenes, jubilados y divorciados; todos afrontan la cada vez más difícil tarea de pagar un alquiler o una hipoteca en solitario. A todo esto, debemos sumarle los precios abusivos de las viviendas y el trabajo precario, que no ayudan. E l perfil que se ve más perjudicado por la subida del precio del alquiler y la hipoteca es el de familias con hijos, sobre todo mujeres con cargas familiares. Y es que mientras el precio de la vivienda vuelve a cifras previas al estallido de la crisis de 2007, en la actualidad 2,1 millones de personas viven con la incertidumbre de quedarse sin vivienda.

Cabe destacar también que la población de entre 25 y 34 años se encuentra estancada. Los dos factores clave que impiden a los jóvenes emanciparse son el mercado de trabajo y el precio de la vivienda. Se produce una inserción precaria y temporal en el mercado laboral, sin derechos y sin horarios establecidos. Todo esto, mezclado con la imposibilidad de acceder a un alquiler, destruye las expectativas de poder independizarse en condiciones dignas. De esta forma, se retrasa cada vez más el momento de abandonar el nido. Además, la vivienda turística no se ha terminado de regular y eso ha afectado mucho a los precios generales.

No son pocos, además, los casos en los que los jubilados son el único sustento de las familias. En 2017 un 30,1% de los hogares estaba sostenido por los recursos de personas de 65 y más años, según el Observatorio social de las personas mayores elaborado por Comisiones Obreras (CCOO). Y es que podríamos definir a los pensionistas como “amortiguadores” de la crisis, pues son ellos quienes han sostenido a sus hijos y nietos, sobre todo en los cuidados.​