La salida de Javier Ortega Smith diciendo a la policía vasca que por qué no disolvía la concentración que él tachaba de “ilegal” enciende las protestas de los manifestantes, provocando la carga de los policías.

El pasado domingo a las 18h, el partido político VOX celebraba un mitin en el palacio Euskalduna de Bilbao, encabezado por su líder, Santiago Abascal, y con su lema de campaña “España siempre”.

Ya en abril en un acto de VOX se produjeron una serie de disturbios y cargas en Bilbao. Ante la acertada previsión de que volviera a pasar, la Ertzaintza había montado un gran dispositivo de seguridad. Media hora antes de comenzar el acto ya se daban unos tres centenares de personas concentradas frente al cordón policial, clamando contra VOX y España.

Una vez el acto ya había comenzado y todo parecía controlado, el secretario general de Vox y diputado, Javier Ortega Smith, salió del interior del palacio Euskalduna para hablar con los mandos de la Ertzaintza que estaban ahí dirigiendo la situación.

Agradeciendo la labor de los ertzainas, tachó la concentración de ilegal, pidiendo su disolución ya que “nos está llamando muchísima gente que esta queriendo venir a este acto, que no está pudiendo venir a un acto electoral” apelando a la democracia y a las leyes electorales.

Ante esto el jefe de los ertzainas justificó que la concentración no era “ilegal”, sino que no estaba “comunicada”. La salida de Javier Ortega Smith era la chispa que la concentración necesitaba para tomar un carácter violento. Antes de que el dirigente de VOX acabara su conversación con la Ertzaintza las sirenas policiales comenzaron a sonar, los manifestantes comenzaron a arrojar objetos y la Policía cargó.

Tras esto se han dispersado y se han dado enfrentamientos algunas zonas bilbaínas, con algunas barricadas e incendios de contenedores sin gravedad. Finalmente, sobre las 20.30 ya se habían producido las 21 detenciones que caracterizarían el fin de las protestas.