En su programa electoral de 2016, ya desarrollaron esta medida, y lo rescatan en su nuevo documento ”100 medidas para la España viva”.

La idea consiste en otorgar un ”cheque escolar” a las familias que, supuestamente, otorgaría ”auténtica libertad” a las familias de elegir entre una educación pública, concertada o privada. ”Queremos trasladar el poder de elección de centros escolares a los padres” explicaban desde la formación de Abascal.

Según Vox, esta inyección de fondos públicos a la educación privada fomentaría ”no solo fortalecer la educación privada”: los centros públicos también se verían teóricamente beneficiados por competir ”por recibir la matrícula de los padres”.

”Los centros públicos se esforzarían por ofrecer mejor calidad, reforzando, en contra de lo que algunos creen, la escuela pública, que inexorablemente reduciría coste, mejoraría su gestión, sus recursos y fomentando la innovación y formación de su profesorado”.

Lo que omiten desde la formación de extrema derecha, es cómo se mantendría económicamente ese sistema de cheques, ya que, según su propio programa, cada centro ”recibirá el dinero que se necesita para mantener el mismo, independientemente del total de cheques de educación recibidos”.