El pasado lunes, Javier Ortega Smith, secretario general del partido VOX, hizo una declaración en el Congreso de los Diputados afirmando que en el próximo mes de septiembre presentarán en la cámara un proyecto de prohibición de financiación y subvenciones a partidos y organizaciones políticas y sindicales.

Sin embargo, ha afirmado que seguirán recibiendo las que les corresponden a ellos por ley, arguyendo que renunciar ahora a esas subvenciones sería “salir al ruedo con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados”.

“Lo que se tiene que hacer es suspender cualquier tipo de subvenciones públicas, pero a todos los partidos a la vez –ha señalado–. Lo que no vamos a hacer es seguir compitiendo con partidos que cuentan ya con recursos infinitos y ser los únicos que rechacemos unas subvenciones públicas, que son legales, aunque pensemos que no deberían existir”.

Smith defiende un modo de financiación ajeno a las administraciones públicas, y que se base en las tasas de los militantes y en donaciones privadas, y no ve hipocresía alguna en aceptar las subvenciones públicas que les corresponden mientras proclama en su discurso que los partidos deberían buscar sus propias formas de financiarse.