Los vecinos del casco viejo de Pamplona han comparecido en Jarauta para denunciar la aparición de la heroína en el barrio, y con ello, todos los problemas que acarrea el consumo de dicha sustancia. Los vecinos coinciden en que el lugar existen gran cantidad de movimientos asociativos, sociales, culturales y comunitarios y que eso mismo pasa de generación en generación.

Aunque lo hayan denunciado estos días, lo cierto es que el problema lleva tratándose desde el mes de noviembre, ya que comenzaron a reunirse cuando encontraron jeringuillas en el huerto urbano de Piparrika. Por ello reclaman una realización conjunta con la intención de mejorar la convivencia del barrio.

Ante esta situación, se preguntaron de dónde proviene la droga y si detrás de todo esto hay algún interés político o económico. La respuesta según ellos es que sí. Como apuntan los vecinos, la droga aparece en los barrios con gran fuerza en las épocas de auge de movimientos sociales.

Todos recordamos que esta misma sustancia ha matado a una generación entera en varios lugares de Euskal Herria o en Vallecas en la década de los 80, donde varios cuarteles de la Guardia Civil se han visto implicados en su distribución, como por ejemplo en Intxaurrondo (Donostia) o en Mondragón.

Históricamente la droga ha sido utilizada por el capitalismo como herramienta para evitar los movimientos contestatarios, ya sea mediante “permisividad”, la “pasividad” o introduciéndola directamente en los barrios mediante las fuerzas represivas.

Después de la conferencia, agentes de la policía han acudido a la calle Jarauta para proteger a uno de los pisos señalados por los vecinos como fuente de problemas de convivencia y punto de suministro de heroína. Sin embargo, un simple acto policial puntual como este no va acabar con los problemas que sufre la sociedad con las drogas, y especialmente la juventud. Solo se podrá erradicar el problema cuando los intereses de mantener al pueblo alienado desaparezcan, es decir, con la caída del capitalismo.